lunes, 7 de julio de 2014

VERDAD CONTRA EL MURO/ TUS MANOS Y MIS MANOS NUNCA HAN SUMADO DIEZ

CANICAS

Hoy reconozco que la vida
es algo mas que el hilo de una cometa
o el beso apurado de unos
enamorados.
Reconozco sentir el barro
el cristal,  las sombras y las notas
musicales trasnochando los
sueños que no duermen.
Reconozco que  despertar
es recorrer el mundo en bici,
recostarme sobre el sauce y fotografiar
todos los rostros que  hablan.
Si, reconozco que la vida
es la sonrisa de un niño de mil
colores, orando por la vida de sus
padres, por la pureza del aire y del agua salada,
contarle al mundo de la dulzura
de una tarde de lectura o mirar
el día desde un chinchorro hecho de hilos
de amores y manos de acuarela.
Reconozco el amor de mis padres
su trabajo, desvelo y caricias,
a los abuelos, nietos y bisnietos,
sumándole  al tiempo de dama china
las alegrías de los tiempos de división
y bienvenidas.
Reconozco haberme equivocado
y haber dejado pasar
el agua de la vida
por debajo del puente, sin haberla saboreado
lo suficiente,
siempre me he equivocado con los amores,
y las lagrimas las deje para después.
También pase hojas de calendario día a día.
También me reconozco perdodora y ganadora,
reconozco haber dejado de caminar antiguos
caminos y olvidado el color
de los continentes.
De los dias y los amaneceres
he dejado de sorprenderme por los apuros del día,
las cuentas, el dolor de cabeza,
el televisor, las películas y los actores.
Muchas veces me perdí en el intento
de saltar  lazo o jugar a las escondidas,
deje las emociones y los besos,
y las noches las guarde en baúles
de la abuela.
Un día de tantos
resolví dejarlo todo y me senté
al borde del camino, sin caminantes,
con frases quebradas y muñecas sin rostro.
Fue entonces cuando te vi
pasar jugando a las canicas
y robandole al viento sus torbellinos para elevar la
cometa.... entonces resolví volver
a empezar y reconocí su sonrisa en mi
vientre huérfano de ventanas,
lleno de puertas, ojos, labios y niños
jugando en la calle de mi barrio.
y PENSÉ que también me había dejado arrebatar
mis manos por el temor a permanecer en la
pobreza...
LAS CANICAS

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