viernes, 11 de julio de 2014

LA VERDAD CONTRA EL MURO/ TUS MANOS Y MIS MANOS NUNCA HAN SUMADO DIEZ



OÍDOS SORDOS AL AMOR

Oyeron  su voz.
Era  Misa de réquiem y recuerdos.
Nadie se desvistió del blanco
del negro, del  rojo
y de los colores del arco iris.
Me refiero a la sombra de las manos...
...Por eso hay miedo de madrugada.
En ellos, las mañanas
son labios llenos de dolor
cuerpos cansados y explotados,
botellas sumergidas
en viejas manos temblorosas,
asistiendo a  ritos funerarios.
Hay relojes marcando un tiempo mudo
y postergado.
Nadie se desviste. Ni se oyen las voces.
El arco iris de acuarelas se escurre
con las lagrimas
del niño llorando en cuartos de desesperanza,
todo esta guardado y resguardado,
el dolor gatea en las alcobas,
el sentimiento agoniza
y las manos de la barriada
ocultan, nombres y lagrimas;
todos están separados de
aquellos lugares, sin abrazos;
sin sonrisas, adoquinados en  las casas
de sueños,  a la entrada de la ciudad,
contando de los hijos del basurero...
Era una tarde de réquiem.
Si…de recuerdos,
buscaron y encontramos culpables
para expiar la culpa,
en  la memoria de los muertos,
era la celebración de las palabras quietas,
señalando las voces de los inocentes,
permutados y perseguidos
por pies y manos abusadoras. 
"fue y es el tiempo del poder" 
Hay complicidad por los ausentes.
Nos volvimos  hombres de plastilina
y esos silencios de albergues 
entre hojas de sauce y llantos
se olvidan, se pierden en los anaqueles.
Son días de SENTENCIAS y silencios.
Ha llegado el tiempo de mirar
los ojos y tomar las manos
de esas voces anónimas,
es el destiempo de los
colores del arco iris, en las
ventanas, en las puertas de  círculos de ciudad.

OÍDOS SORDOS AL AMOR
Suenan las campanas por el
llanto del recién parido
alargándose la tierra manchada hasta
los acomodados patios del jardín,
allí donde hay colchones de plumas de
avestruz y collares de
diamantes, guardados en finos cofres,
y el llanto del niño
se ha olvidado con el trago y la celebración.
No es el hambre, ni la risa de los
niños, ni las homilías de Semana Santa,
es la realidad olvidada de la
VECINDAD, el llamado de hoy,
siempre  obligada a permanecer
callada, por miedo,  por temor
¿A quien?, a los espacios en blanco
 y a nuestras mascaras de cristal,
a los constructores de poderes... y
al corazón humano
perdido en el juego del poker...
Y no se volvieron a oír sus voces...
... ¿Quedaron archivadas?.
Todo quedo guardado y resguardado.
Hoy fue un día más de réquiem en mi ciudad.

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