En los rincones de mi ciudad,
la
pobreza y la indigencia esta
revestida de postales,
sonrisas y niños
repartiendo periódicos del día.
En los rincones y pasillos de mi ciudad,
hay
colores desteñidos,
áreas urbanas,
campos de trabajo ocupados por
cuerpos asalariados
por el frió y el cansancio del
sol de canícula.
En los rincones de colores
en mi ciudad,
se dibujan niños mendigando
sobrados de las mesas,
en calles y abrazos
asfaltados con sombras acallados por el miedo.
En los rincones prohibidos
de mi ciudad, los
pobres son protagonistas
extranjeros
sin permisos para entrar,
en la geografía urbana de sus cuerpos;
en los mapas de mi ciudad,
son Ellos, los niños y niñas:
parques te atracción,
tema de inversión,
emigrantes de poderes
y edificios viejos.
Además....son investigaciones
de botiquín de feria,
pueblos cotidianos, revendiendo
sueños desplazados,
en ciudades rurales
sucumbiendo en
asentamientos de abandono
en ésta mi ciudad de arlequín.
Si...En esta
ecología urbana de mi ciudad,
y en tu ciudad de avenidas y tranvías,
hay indigencia prolongada,
hay zapatos rotos cargando rostros
que no han nacido,
y por descuido, nos quedan lágrimas
de lecturas de barriada
reconstruyendo rompecabezas
y paginas super-pobladas
en la miseria.
En el mapa de mi ciudad
los banco son el monopolio de los sueños,
vendiendo y permutado,
decretos, ordenanzas y fiestas.
Entre postales y fotógrafos,
la gente de mi pueblo
va muriendo, y
los rincones de mi ciudad,
siguen siendo habitadas por
hogares sin casas,
donde se oyen voces y habitaciones
de propietarios de domingos
y bolsillos de transeúntes
perdidos en
cementerios de recuerdo.
Hay en mi ciudad de postales
y servicios de urgencia,
asentamientos, remodelaciones,
campesinos y tierras
marginales vacías de abrazos,
donde todos somos responsables
por esos silencios de perro caliente
y hamburguesa.
En los rincones de mi ciudad
hay
violencia torturada,
contra revoluciones,
inocentes atrapados,
tierras traicionadas,
cima de miedos, migraciones
y jueces que ajustician los
deberes de un pueblo sin derechos.
Y para terminar
debo recordarles que hay
en algunos recovecos de mi ciudad
y de su ciudad,
rincones que se han convertido en
barrios sin salvoconducto,
ni soluciones, con revueltas,
conflictos y carros blindados
ajusticiando las voces de los habitantes
de la calle y en la calle.
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| ENTRE POSTALES |
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